La situación de pandemia de COVID-19 que estamos viviendo desde marzo del 2020 como consecuencia de la aparición del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 (1) ha puesto nuevamente en evidencia la importancia de las vacunas y la vacunación.
Gracias al conocimiento acumulado en vacunología, en vacunas para otros coronavirus, al trabajo sinérgico y mancomunado, al desarrollo de fases clínicas en pandemia y a una inversión financiera de magnitud, menos de 12 meses después del comienzo de la pandemia, varios equipos de investigación desarrollaron vacunas que protegen contra la enfermedad, la enfermedad severa y la muerte que el SARS-CoV-2 provoca (2). Plataformas vacunales noveles (3–5) y también clásicas (6,7) lograron su autorización para el uso en la emergencia sanitaria después de haber pasado satisfactoriamente las evaluaciones sobre seguridad y eficacia.
Los desafíos actuales refieren a contar y distribuir el número de dosis necesarias para las personas de todos los países, no solo de los países ricos. Según los datos divulgados en la página de Our World in Data al 29 de junio del 2021, 3.090 millones de dosis han sido ya administradas logrando que el 23,5% de la población mundial haya recibido al menos una dosis de la vacuna contra el COVID-19. En la actualidad se administran 40,91 millones de dosis por día. En medio de todos estos datos, por demás positivos, el dato desalentador es que solo el 0,9% de las personas en los países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis, mostrando la inequidad en la distribución de las vacunas.
Esta situación parece querer comenzar a cambiar desde el momento en que los países de mayores ingresos y/o los más poblados están con buenas coberturas de vacunación. Todavía, sin embargo, la demanda de dosis de vacunas supera a su oferta.
En este contexto, y sobre la evidencia científica que muestra que un mayor espaciamiento entre la primera y segunda dosis para los esquemas de dos dosis lleva a una mayor eficacia para prevenir la enfermedad, la enfermedad grave y la muerte, muchos países, incluidos los del Reino Unido, Canadá y el nuestro, tomaron la decisión de priorizar tener más personas inmunizadas con al menos una dosis de vacuna contra la COVID-19 por sobre tener un número relativamente menor de personas inmunizadas con el esquema completo de dos dosis.
Esta estrategia hasta el momento se ha mostrado como muy efectiva porque ha logrado reducir de manera muy significativa el número de casos y el número de personas fallecidas. Basta con repasar los datos epidemiológicos para confirmar esta aseveración.