Irse bien, dignidad pendiente

El recambio institucional de autoridades que resulta del ejercicio periódico de la voluntad popular, que a veces confirma al partido que gobierna y otras decide un cambio, supone la expresión más nítida del ejercicio republicano. Por ello la administración que sale debe asegurar, de manera responsable y comprometida, los medios operativos, políticos y simbólicos para transitar el camino de la transición con la calidad y transparencia que no sólo la continuidad de los diversos niveles estatales merecen, sino para que la vida de los ciudadanos no se vea afectada de manera negativa. Se escucha por estos días “gobernaré hasta el último día” como una señal de fortaleza política contraria a la debilidad del desgobierno, frase que estaría completa en el espíritu democrático con “y colaboraré de manera transparente y responsable con la continuidad del Estado republicano en todos sus niveles”. Como en todo lo que nos falta, en las semanas posteriores a los comicios sólo se escucha el primer enunciado que actúa como una provocación de “guapo de la esquina” a quienes son nuevos depositarios de la voluntad popular: vox populi vox dei es un ordenador que la dirigencia debería respetar siempre no solamente cuando esa vox les es favorable. Nuestra joven democracia de 32 años tiene muchas cuentas pendientes aún, como esos adolescentes de hoy que en sus treinta siguen bajo el cobijo de mamá y papá que resuelven el día a día de la vida, pero hoy asistimos al vergonzoso espectáculo que combina dos de las más urgentes deudas de la democracia: el fin de las reelecciones indefinidas y una ley que regule las transiciones en todos los niveles de gobierno. Los numerosos proyectos legislativos que limitan a sólo dos períodos sucesivos para intendentes y legisladores en toda la provincia de Buenos Aires que duermen el sueño de los justos en la Legislatura bonaerense hace años, tomarán impulso con las nuevas autoridades electas según sus propias declaraciones. Primera expectativa positiva: que la dirigencia esté a la altura de la gente. Las transiciones de un gobierno a otro, pertenezcan o no al mismo partido o coalición, es un tema que aún no está en el radar de la urgencia legislativa bonaerense. Es imperativo que sí lo sea. Entregar un gobierno no puede estar librado a la existencia o no de buena voluntad y comprensión de los valores democráticos de cada político. Debe estar prolija y taxativamente legislado, financiado y auditado. Estados Unidos, Brasil y México son algunos países que ofrecen vasta experiencia y legislación en este tema. Amén de las características particulares de cada sistema político, según Fernando Straface, de CIPPEC, “una transición exitosa debe atender tres aspectos, con un imperativo de autorrestricción por parte del presidente saliente y con la existencia de espacios de diálogo entre los elencos de gobierno”. Colaboración con infomacón veraz, abstenerse de tomar decisiones que condicionen al entrante e informes detallados área por área. Gobernantes de todos los niveles que resisten el resultado de la voluntad popular definida el pasado 25 de octubre pueblan las páginas de diarios, noticieros televisivos, portales de noticias y redes sociales con infinidad de imágenes de hechos que combinan desidia, venganza, bronca y revancha. Este lamentable espectáculo no es novedoso; es prácticamente la norma que regula la salida de los gobernantes: dejar tierra arrasada y el campo minado a quien viene. En estos 32 años, la apelación al sentido común, responsabilidad y compromiso de los dirigentes no ha funcionado, por lo que la sanción de un marco legal es imperativo. Porque más allá de la suerte de quienes dejan la oficina y quienes son sus nuevos ocupantes, siempre quedamos los vecinos, la gente de a pie, que sufrimos en carne propia los abusos de quienes no entienden que las oficinas de gobierno son de todos los ciudadanos, no de algunos dirigentes, y que es nuestra voluntad soberana la que decide cuándo ingresan y cuándo se van del gobierno. (*) La nota fue publicada en la edición de "Diario El Día" del 14 de noviembre y su reproducción autorizada por el autor