En un intento de acotar palabras cuando se habla de dialéctica hegeliana, se habla de que alguien es en referencia a otro, es decir el jefe es jefe porque los demás lo reconocen como tal, de otra manera es difícil de imaginar que alguien se autoproclame jefe de una multitud inexistente. Este problema es el que tiene hoy gran parte del peronismo, quienes siguen a CFK no tienen ese debate, “Ella manda” se escucha decir, o “hay que ver que dice la Jefa” repiten otros, tampoco tienen ese conflicto quienes son conducidos por Sergio Massa y su Frente Renovador, que entienden que el ex Intendente de Tigre es la salida y la síntesis de un peronismo del siglo XXI. Cristina no generó un 17 de octubre pero su vuelta no paso desapercibida, a pesar de que se intente instalar que fue algo menor, la ex Presidente mostró que esta viva y que no son pocos los que la apoyan a pesar de las denuncias, y más allá de los aparatos de algún intendente o de La Campora. La reaparición de CFK también fue una buena noticia para el gobierno, ya que en esto de las relaciones dialécticas son muchos los que apoyan a la actual gestión de gobierno por oposición a los que estaban y en medio de dudas de la gestión, aumentos de tarifas y despidos ver a la ex presidenta exultante en las puertas de Comodoro Py le dio dividendos al Presidente. Sergio Massa, por su parte, apostó a una oposición constructiva y según distintos sondeos de opinión esto le trae dentro de sus activos una imagen positiva en alza y una interesante construcción parlamentaria. El gran problema del hombre de Tigre es que busca ganar un lugar entre dos gigantes, se mueve, busca la oportunidad y cada vez que puede marca la cancha. Massa esta ante el gran desafío de dar un salto de calidad, de mostrar que puede ser más que una sonrisa y lograr que lo vean como una alternativa a futuro para eso necesita dos contratos, uno con la sociedad y otro con la dirigencia que le de volumen, en este ultimo punto el conflicto con Joaquín De la Torre es una mala noticia. Sin embargo en el gran escenario del peronismo también aparecen Scioli, Gioja, Espinosa, Urtubey o cualquiera que se anote para ser la solución de los problemas del peronismo. Problemas que se potencian con el peronismo fuera del gobierno pero no del poder, y ellos no son jefes, no tienen la capacidad de liderar y no la tienen porque no tienen el reconocimiento como tal. Alguien podrá decir que tal o cual dirigente apoya el proyecto de alguno de los nombrados, sin embargo no logran el apoyo mayoritario de la gente, son líderes de cartón sin referencia o reconocimiento. En muchos casos son dirigentes del pasado, en otros no muestran nada más que roscas de súper estructura muy cerca de las reuniones pero alejados de la gente que finalmente es la que vota, y este no es un dato menor. Las elecciones se ganan con votos no con la política como expresión de deseo. En este complejo panorama la niña bonita con la que todos quieren bailar es Florencio Randazzo, el logró un papel que puede ser determinante en el futuro, pocos están enamorados de él, pero todos quieren sentarlo a su mesa. Florencio logró que los otros lo pongan como actor, cuando preguntan por él, cuando brilla por su ausencia y cuando los que juegan no dan pie con bola. Esta situación puede derivar en que el peronismo se presente en 2017 con tres propuestas, el Frente de los Ciudadanos recientemente lanzado por CFK, el Frente Renovador de Sergio Massa y un PJ que por ahora se queda con el sello como una cáscara vacía, este escenario es un gran negocio para Mauricio Macri y cambiemos, este escenario solamente deja vivo a uno de los tres, más allá de arrestos individuales de distritos puntuales.