El 29 A marcó la cancha y dejó heridos

La multitudinaria convocatoria de las centrales obreras deja mucho más que la discusión de cuantos y de quienes fueron. Alguien dijo una vez que muchas CGT son varios grupos de presión en cambio una CGT unificada es un factor de poder, y esto es lo que intentó demostrar Moyano, Calo y compañía el último viernes. Sin embargo este no fue solamente un mensaje para Macri sino que también fue un mensaje para la política en general. No es casual que ningún dirigente del PJ, del FPV o del Frente Renovador estuviera en el escenario, más allá de los que estuvieron en su carácter de dirigentes gremiales, tampoco es casual la convocatoria multitudinaria ya que la situación económica y social de la gran mayoría de los argentinos no es buena, para no decir paupérrima. Lo cierto es que con aumentos en los alimentos de un 100% en los últimos doce meses, 300% en las tarifas en menos de 60 días y sin grandes mejoras en los salarios es imparable el malestar social. En el mes de febrero un dirigente gremial que mantiene contacto diario con sus afiliados comentó, “a nosotros nos presionan los trabajadores, nos dicen todos los días que no les alcanza, es lo que le decimos a la Secretaria General y ellos nos dicen que hay que aguantar, y yo les digo hasta cuando”, esa pregunta fue respondida, por presión de abajo hacia arriba o por marcar la cancha el sindicalismo salio a la calle. Sin embargo la idea de una CGT unificada todavía mantiene zonas grises, la repentina ausencia de Luis Barrionuevo dejo encendida una luz de alerta. El líder de gastronomicos se bajo del acto, que originalmente era exclusivamente sindical, cuando aparecieron nombres cercanos al Kirchnerismo. Barrionuevo, viejo zorro de la política, como dijo Tácito en su relato de los funerales de Junia, brillo por su ausencia y dejo un mensaje el Día del Trabajador compartirá almuerzo y locro con Macri. Finalmente el acto dejo heridos, ellos fueron, ni más ni menos, que los dirigentes con muchas aspiraciones y cargos y con escasa legitimidad social, los dirigentes del pasado, aquellos que nunca levantaron la voz ni golpearon la mesa, dirigentes como Daniel Osvaldo Scioli.