Los niños ricos que tienen tristeza

Hace casi tres décadas el ex Presidente Carlos Menem, prometía un país que iba a contener a los niños pobres que tienen hambre y los niños ricos que tienen tristeza, hoy en el año del bicentenario de la independencia una gran parte de la dirigencia política se preocupa por los niños ricos que juegan en la Selección Argentina de Fútbol. Si bien es verdad que el fútbol es una pasión nacional, también es verdad que la Argentina tiene otros problemas más graves que la decisión de tal o cual jugador de seguir en la selección. ¿Se puede pensar que es un problema que una persona que no llega a los 30 años, que tienen una fortuna personal inconmensurable y que su trabajo es, como mucho, entrenar dos horas diarias este deprimido? ¿A nadie se le ocurre que el problema del país es que hay chicos que tienen hambre? Esto ultimo es responsabilidad en mayor o menos medida de todo el arco político y no sería honesto endilgarle tamaña responsabilidad a Mauricio Macri, que por cierto hay momentos en los que se parece bastante a un niño rico que tiene tristeza. El subcampeonato de la Selección Argentina de Fútbol no es una tragedia, es fútbol donde lo importante es ganar, pero una vez que termina el partido hay que trabajar para mejorar, no generar una especie de gran debate nacional que claman porque un supuesto superhéroe abandona. Alguna vez alguien dijo que no hay que preocuparse por lo urgente sino por lo importante, la foto en el aniversario del los 30 años del Mundial de México con todo el espectro político representado clamando por Messi, muestra que apareció una nueva categoría la de los problemas tilingos que no son ni urgentes ni importantes.