Los productores de frutas y verduras de la región quiebran debido a que es más caro producir que vender.
La situación es muy crítica y exige una solución urgente. El cordón frutihortícola platense es la principal usina de alimentos frescos del país. Abastece a 14 millones de personas en el AMBA y otros grandes centros urbanos. Hoy está al borde del colapso.
Costos por las nubes, precios por el piso
Los costos de producción se dispararon sin control: alquileres que aumentan cada tres meses, tarifas de servicios impagables, fertilizantes y combustibles dolarizados.
Las ventas se derrumbaron porque el bolsillo de las familias no aguanta más. A mitad de mes, nadie tiene un peso. Comer verduras es un lujo en muchos hogares. Eso provocó que los precios de las frutas y verduras también cayeran.
Caen las ventas, caen los precios, suben los costos. La ecuación es insostenible. El resultado es que está cortada la cadena de pagos.
La apertura de importaciones agrava el cuadro: productos de otros países entran sin barreras y compiten en desventaja con la producción local.
La consecuencia lógica es que la intención de siembra es nula entre los productores porque no hay manera de pagar los insumos.
Datos que no se discuten
Un productor recibe apenas $ 41,66 por atado o paquete de rúcula. Se vende en los supermercados a $ 1600. La brecha es brutal: lo venden a casi 40 veces más de lo que le pagan al que lo cultiva. Lo mismo ocurre con las berenjenas, la espinaca y otros vegetales indispensables para las familias.
Productores de la región reciben boletas del servicio eléctrico que oscilan entre los 500 mil y los 3 millones de pesos.
Están en riesgo casi 2800 establecimientos y 6500 puestos de trabajo directos, más los indirectos. Producen más de 72 tipos de frutas y hortalizas.
La ausencia de financiamiento afectará de manera severa a la próxima siembra y el abastecimiento normal a 14 millones de personas del AMBA y otros centros urbanos que consumen los productos del Cordón frutihortícola platense.
Sin siembra no habrá oferta de frutas y verduras. Ello provocará que las familias queden rehenes de los productos importados. Los trabajadores del sector sin empleo. Lo que afectará de manera significativa a la dinámica económica platense.
El reclamo
La Regional La Plata de la CGT, la UTEP, la Iglesia platense, la Asociación de Medieros y Afines (Asoma), y otras entidades del sector exigen al gobierno de Javier Milei frenar ya la importación sin reglas de frutas y verduras.
Solicitan a la legislatura bonaerense declarar la emergencia productiva para el cordón frutihortícola platense.
El gobierno nacional y provincial debe asegurar el control de la cadena de comercialización para que el productor no sea el eslabón más débil.
Los gobiernos nacional y provincial deben generar líneas de financiamiento para asegurar la siembra 2027. Y efectuar a los productores de manera directa las compras estatales de frutas y verduras.
La movilización
El sábado 22 de agosto, productores, trabajadores, vecinos y referentes de la Iglesia, la CGT, UTEP y entidades productivas peregrinarán hasta la rotonda de Ruta 36 y Avenida 520. Lo harán desde cuatro puntos de la región y confluirán allí donde el arzobispo Gustavo Carrara oficiará una misa.
CGT Regional La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena, Brandsen, General Paz y Punta Indio.